Veo a un perro comer excrementos que evito con asombrosa destreza, excrementos grandes, no humanos, ignoro que podrán ser, más no importa,pues he llegado al punto de no retorno. Me alejo de todo, miro al suelo y solo veo vacío .
Decido abrir los ojos y durante un breve instante la mas inmensa oscuridad me acoge, luego enfoco mejor y reconozco que esa oscuridad pertenece a la piel de una bestia en medio del parque, un corcel desbocado de la policía que pasa de largo, ahora entiendo la procedencia de los excrementos.
Y así sin darme cuenta llego a mi destino, aglutinador de masas, provocador de ovaciones e imagino no pocas desilusiones.
No hay comentarios:
Publicar un comentario