lunes, 1 de marzo de 2010

Sonríe.




Bajo las escaleras para entrar en el metro, delante de mí, un chaval joven vestido de chandal y con una bolsa de deporte a la espalda camina decidido. La estación en la que me encuentro, tiene acceso a cercanías en su interior. Veo que el chaval hace como un giro raro, y cambia su dirección, pasa de dirigirse hacia el cercanías para encaminarse hacia la entrada al metro.

una vez se encuentra lejos de la entrada al cercanías y de la mirada del segurata, se gira, me impide el paso. Yo, que no tengo un carácter agresivo ni mucho menos, me quedo quieto.

-"Oye no tendrás 50 cts, para el cercanías"
-...
-"esque si no estuviese el segurata me colaría..."

Sus palabras debieron de accionar un mecanismo en mi interior, recordé los momentos de atracos y huidas acaecidos en mi ciudad natal (que aunque no fueron muchos, serán difíciles de olvidar) Y que de alguna manera evitaron que de mi boca saliese una mentira, evitó que yo fingiese sobre la calderilla que en ese momento tenía en mi bolsillo, evitó que esquivase al chaval y siguiese mi camino.

No solo eso, saqué de mi bolsillo la cartera , cogí una moneda de 50 cts y se la tendí sin saber muy bien que demonios estaba haciendo.

El chaval se fue agradecido, yo me fui pensativo, y una vez mas al pasar por mi parada de metro habitual, y al ver al hombrecillo que toca siempre la misma canción en el saxofón pasé de largo, pegado a la pared, como si no quisiese ni acercarme a el, Ignorándolo...

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