domingo, 3 de enero de 2010

Donde las bicicletas-Icaro

Siempre he pensado que las estaciones son uno de los lugares donde algo empieza, y como no puede ser de otra manera, son también los lugares donde algo termina.

Creo que ahora mismo cada uno de nosotros está en una distinta, pero esperando al mismo tren. Si supiéramos dónde va a llevarnos no montaríamos, es más si lo supiéramos ni siquiera pasaría por nuestra estación. Además prefiero descubrirlo a lo largo del trayecto apoyando mi cabeza contra la ventana y perdiendo mi mirada y mi mente en los colores que pasarán al galope por mis ojos.

Sentado en algún rincón la sensación es conocida, tanto por mí como por vosotros. Es siempre la misma, la de observar pasar el tiempo, ese derretir viscoso de las horas, a la espera del vagón con el que comenzar algo nuevo e incierto, parto solo, pero con la certeza de que llegaré acompañado.

Llegaremos tan lejos como queramos, sin equipaje, sin ataduras, sin nada de lo que preocuparnos y con la libertad viajar en primera o donde se hacinan las bicicletas, de bajar en cualquier lugar, ¡hasta de tirarnos en marcha si fuera necesario!

Ya está decido, yo me subo aquí.

Disfruten mientras puedan.



No, no lo he escrito yo, pero no he podido resistirme a subirlo, me parecen unas lineas fantásticas . Sin embargo me reservo el nombre del autor, porque sí.

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